Dr. Celín Arce Gómez carce@uned.ac.cr

Revista El Foro • Colegio de Abogados • N˚ 10, año 2009, Pg. 59-67. ARTÍCULO

Resumen:

El presente ensayo consiste en un análisis el marco legal del plagio en Costa Rica. El plagio es un creciente y desafiante problema que se da especialmente en el mundo académico. A pesar de que existe evidencia suficiente que indica que la mayoría de los autores, incluidos los estudiante universitarios, son conocedores de la reglas que rigen el uso de las citas textuales, el plagio de texto es  probablemente el tipo más común de plagio.

No obstante en Costa Rica no es un delito, por lo que da origen únicamente a responsabilidad civil, sea, a la eventual responsabilidad de pagar por los daños causados.

Asimismo la Ley de Derechos de Autor de Costa Rica no da una definición de plagio, lo que genera mucha ambigüedad. Por otro lado, existen otros términos similares como piratería y auto plagio que deben ser explicados para evitar mayor confusión.

Finalmente, en Costa Rica, Perú y Colombia, por ejemplo, los tribunales judiciales han fallado casos relevantes que tienen que ver con el plagio y lesión a los derechos de autor, particularmente los derechos morales.

 

 

  1. Introducción

De conformidad con la doctrina elaborada por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual,1 la propiedad intelectual tiene que ver con las creaciones de la mente: las invenciones, las obras literarias y artísticas, los símbolos, los nombres, las imágenes y los dibujos y modelos utilizados en el comercio.

La propiedad intelectual se divide en dos categorías: la propiedad industrial, que incluye las invenciones, patentes, marcas, dibujos y modelos industriales e indicaciones geográficas de origen; y el derecho de autor, que abarca las obras literarias y artísticas, tales como las novelas, los poemas y las obras de teatro, las películas, las obras musicales, las obras de arte – tales como los dibujos, pinturas, fotografías y esculturas-, y los diseños arquitectónicos.

La Convención Mundial de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual2, establece que la Propiedad Intelectual comprende los derechos relativos a:

  • Obras literarias, artísticas y científicas
  • Las interpretaciones de los artistas intérpretes y a las ejecuciones de los artistas ejecutantes, a los fonogramas y a las emisiones de radiodifusión
  • A las invenciones en todos campos de la actividad humana
  • A los descubrimientos científicos
  • A los dibujos y modelos industriales
  • A las marcas de fábrica, de comercio y de servicio, así como a los nombres y denominaciones comerciales
  • A la protección contra la competencia desleal, y todos los demás derechos relativos a la actividad intelectual en los terrenos industrial, científico, literario y artístico.

Los derechos relacionados o conexos con el derecho de autor, son los derechos de los artistas intérpretes o ejecutantes sobre sus interpretaciones o ejecuciones, los derechos de los productores de fonogramas sobre sus grabaciones y los derechos de los organismos de radiodifusión sobre sus programas de radio y de televisión.

El Estatuto de la Reina Ana de Inglaterra aprobado por el Parlamento Inglés en 1710 es considerado como el primer documento legislativo que protege a los autores, puesto que trasladó, por primera vez el privilegio, esto es, el derecho de monopolio del impresor al autor.

Esta ley estableció que todas la obras publicadas recibirían un plazo de copyright de 14 años, renovable por una vez si el autor se mantenía con vida (o, sea, un máximo de 28 años de protección), en tanto que todas las obras publicadas antes de 1710 recibirían un plazo único de 21 años a contar de esa fecha.

Más recientemente, la necesidad de proteger los derechos relativos a la propiedad intelectual se reconoció por primera vez de una manera más sistemática, con la aprobación de la Convención de París para la Protección de la Propiedad Industrial en 18833 y luego con el Convenio de Berna para la Protección de obras literarias y artísticas de 1886.4

  1. El plagio: un problema creciente y preocupante

Una conducta lesiva a los derechos de autor es la del “plagio”, sin embargo, irónicamente dicha falta o conducta no está adecuadamente regulada en nuestra legislación o, al menos, no está contemplada como tal de manera expresa.

Por ejemplo, el Código Penal regula el plagio pero para tipificar una conducta totalmente ajena a la materia referente a los derechos de autor, ya que se refiere a un delito que se tipifica cuando alguien reduce a una persona a servidumbre o a una condición similar ( art. 189).

El concepto de plagio tal y como lo regula hoy día nuestro Código Penal , sea, como rapto, se retrotrae al Derecho Romano el que concebía el plagio precisamente como el hurto de hijos o esclavos ajenos para servirse de ellos como propios, o para venderlos y lucrarse en el producto. En los países anglosajones, como reminiscencia de la vieja concepción romana, era el secuestro o rapto de niños o personas mayores, con la idea de exigir el rescate en metálico. De no obtenerlo, se da muerte al detenido o secuestrado.5

Por su cuenta nuestra Ley de Derechos de Autor y Derechos Conexos, Ley No. 6683 del 14 de octubre de 1982, no solo no contempla dicha figura, sino que no utiliza dichapalabra en todo su articulado.

Lo cierto es, sin embargo, que ambos conceptos de plagio son válidos y aceptables desde el punto de vista jurídico, sea, tanto la figura penal dicha como el referente a la lesión a los derechos de autor.

A nivel internacional se han dado casos interesantes relativos al plagio que conviene repasar.

La compañía Paws Incorporated, poseedora de los derechos de autor de la viñeta protagonizada por Garfield, presentó una querella en China contra tres compañías a las que acusó de plagio de las viñetas. Una de las compañías publicó sin permiso libros del cómic de Garfield que fueron vendidos en una reconocida tienda de Internet.

La compañía norteamericana solicitó al tribunal de Beijing que condenara a la editorial china al pago de 93.000 dólares de indemnización, que le prohíba venderlos y que destruya sus existencias, aparte de pedir disculpas públicamente.

La editorial china se defendió alegando que la propietaria de los derechos de autor es la United Feature Syndicate pero que, no obstante, había pagado a la compañía demandante la cantidad de 30.000 dólares por concepto de derechos de autor.

Las falsificaciones chinas se calculan en 24.000 millones de dólares cada año, y las multinacionales de la música y del cine estiman que los plagios chinos les recortan en más de un 90% sus beneficios.6

En España se dio una acusación sobre el guión de la película Gitano. La acción fue presentada por Antonio González Vigil sobre el guión de dicha película del escritor Arturo Pérez-Reverte.

La sentencia señala que las dos obras son relativas al “género gitano”, dado el tipo de película de que se trata, lo que no autoriza a hablar de plagio, pues son “más relevantes las diferencias existentes entre los dos guiones que las semejanzas”. El perito de la Sociedad General de Autores y Editores Juan Antonio Porto, señala en su informe que si se parecen ambos guiones es porque los personajes se parecen en los problemas que les aquejan. “No ofrece pruebas consistentes ni evidentes de haberse inspirado con mala fe en el argumento, las situaciones o los diálogos”.

Porto concluye que algunas de las similitudes pueden denominarse como “de género”, “Una es un simple relato de cine negro, con drogas y ajustes de cuentas, y la otra, una historia en la que predomina el universo gitano con sus leyes y especiales comportamientos”.7

Por otro lado la irrupción del INTERNET ha generado en el mundo académico- universitario una preocupación sin precedentes en materia de plagio, lo que está obligando a las universidades a adoptar nuevas medidas tendentes a constatar la existencia de tal falta por parte de los estudiantes. En efecto, así como INTERNET constituye una fuente infinita de información, también se ha constituido en un medio rápido y fácil para incurrir en el plagio.

La preocupación no es para menos. Un 38% de los universitarios estadounidenses reconoce practicar el copy – paste de Internet cuando realiza sus trabajos, según los resultados de una encuesta dirigida por Donald McCabe, de la Universidad Rutgers, entre 18.000 estudiantes de 23 campus diferentes.

El dato representa un notable aumento frente al 10% del año anterior. Aun así, el material impreso es la fuente preferida para el plagio: un 40% de los estudiantes reconoce haber copiado de esta fuente.

Ante esta situación las universidades han contratado los servicios de algunas empresas que comparan los trabajos de los alumnos con el material de Internet y bases de datos propios para certificar que el escrito es original. 8

Concluye la información anterior indicando que varios miles de centros académicos de 51 países han contratado los servicios de Turnitin, empresa californiana fundada en 1996 por John Barrie, un doctor en biofísica de la Universidad de Berkeley, que criba 600.000 trabajos al mes, en busca de quienes simplifican su trabajo copiando, cubriendo con su servicio a nueve millones de alumnos.

Según Barrie: “Muchos estudiantes utilizan Internet como una enciclopedia de 3.000 millones de páginas listas para copiar y pegar. Recibimos unos 20.000 ensayos diarios y el 30% de ellos tienen niveles significativos de plagio”. Cada trabajo queda almacenado para comprobar que no es utilizado por ningún otro estudiante. Además registran la Red en busca de información que pueda ser utilizada y la almacenan “a un ritmo de 40 millones de páginas por día”. 9

En el año 2004 el World Socialist Web Site (WSWS) denunció ante la revista mensual y sitio del Internet Amanecer del Nuevo Siglo en Madrid, España, que estaban incurriendo en violación a los derechos de autor y demandó que se cesara inmediatamente su práctica de copiar materia del WSWS y republicarla de nuevo como su propio trabajo.

Adujo el denunciante que la revista mensual: “Amanecer del Nuevo Siglo y su sitio en la red han estado copiando una gran cantidad de artículos aparecidos en el WSWS, al menos desde inicios del 2002.10

En el mes de junio del 2006, se denunció en Colombia al Contralor General por haber incurrido en plagio con ocasión de la publicación de un libro que es de su autoría, “Bogotá y la integración en el mercado de las telecomunicaciones”, por cuanto el texto, editado por la Contraloría, tiene 89 párrafos copiados de diferentes páginas de Internet, incluidos algunos textos de “El Rincón del Vago”.

La irregularidad fue denunciada por una periodista, quien analizó a detalle el libro de 139 páginas y llegó a la conclusión de que “más del 85 por ciento de la obra es unplagio”.11

Se debe destacar la controversia presentada con el Código Da Vinci cuyo autor también fue demandado por presunto plagio, demanda que no prosperó ya que el juez dio la razón a Dan Brown, al considerar que no es un plagio de la novela La hija de Diosdel también autor estadounidense Lewis Perdue. Adujo el Juez que “a un nivel muy abstracto, ambas novelas explican una historia basada en caracteres religiosos e históricos. Sin embargo, los detalles factuales que sirven de base a cada libro, son bastante diferentes”.12

En enero del 2009 el organismo estatal de protección de la propiedad intelectual de Perú –Indecopi-, logró demostrar que el reconocido escritor peruano, Alfredo Bryce Echenique, plagió 15 artículos de otros autores, publicados principalmente en España, y lo condenó al pago de poco más de cincuenta y siete mil dólares.13

III. Existencia de una obra: presupuesto del plagio

Al ser el plagio una apropiación ilegítima de la paternidad de la obra de otro es necesario que tengamos claro que es una obra para estos efectos.’

De conformidad con nuestra ley de derechos de autor, las producciones intelectuales “originales” confieren a sus autores los derechos referidos en la misma, aunque agrega el artículo 1 que dicha protección no es extensiva a las ideas, los procedimientos, métodos de operación ni los conceptos matemáticos en sí.

Están protegidas todas las obras literarias y artísticas entendiendo por tales todas las producciones en los campos literario, científico y artístico, cualquiera que sea la forma de expresión.

Son obras protegidas por la ley y, respecto de las cuales se puede incurrir en plagio, las siguientes:

  • libros, folletos, cartas y otros escritos;
  • los programas de cómputo dentro de los cuales se incluyen sus versiones sucesivas y los programas derivados;
  • las conferencias, las alocuciones, los sermones y otras obras de similar naturaleza,
  • las obras dramático-musicales,
  • las coreográficas y las pantomimas;
  • las composiciones musicales, con o sin ella
  • las obras cinematográficas, a las cuales se asimilan las obras expresadas por procedimiento análogo a la cinematografía,
  • las obras de dibujo, pintura, arquitectura, escultura, grabado y litografía,
  • las obras fotográficas y las expresadas por procedimiento análogo a la fotografía;
  • las de artes aplicadas, tales como ilustraciones, mapas, planos, croquis
  • las obras plásticas relativas a la geografía, la topografía, la arquitectura o las ciencias;
  • las colecciones de obras tales como las enciclopedias y antologías que, por la selección o disposición de las materias, constituyan creaciones intelectuales;
  • las compilaciones de datos o de otros materiales, en forma legible por máquina o en otra forma, que por razones de la selección o disposición de sus contenidos constituyan creaciones de carácter intelectual;
  • las obras derivadas como las adaptaciones, las traducciones, los arreglos musicales y otras transformaciones de obras originarias que, sin pertenecer al dominio público, hayan sido autorizadas por sus autores.

Dichas obras las podemos agrupar en las siguientes categorías:

Obras artísticas: la pintura, dibujos, escultura, fotografía

Obras literarias: el cuento, novelas, poemas, personajes ficticios, artículos de periódicos y periódicos, revistas y artículos de revistas, software, documentación del software y manuales, manuales en general, catálogos, brochures, compilaciones tales como los directorios telefónicos.

Obras musicales: canciones, canciones de propaganda (jingles) y las instrumentales.

Obras dramáticas: obras de teatro, operas, presentaciones and skits.

Obras arquitectónicas: diseño de edificios ya sea en la forma de planos arquitectónicos, en dibujos o en la construcción del edifico propiamente dicho.

Obras pictóricas, graficas y esculturales: fotografías, posters, mapas, pinturas, dibujos, arte gráfico, tiras cómicas, personajes de tiras cómicas, estatuas, y obras de arte fino.

Obras coreográficas y pantomimas: ballets, danza moderna, baile de jazz y mime works.

Obras audiovisuales y cinematográficas: películas, documentales, trevelogues, shows de televisión, películas de entrenamiento, anuncios de televisión, obras de multimedia interactivas, videos

Grabaciones de sonidos: grabación de música, sonidos y palabras.

La obra para ser tal y recibir la protección de la ley debe ser original lo que se cumple si su origen se debe al autor y no es una copia de una obra preexistente, por lo que una obra puede ser original sin ser única . Dicho de otra manera a diferencia del derecho de invención, en los derechos de autor no se requiere que la obra sea “novedosa”.

Por tanto se requiere un grado mínimo de creatividad para cumplir con tal requisito de tal suerte que no es exigido algún mérito artístico o de belleza. En fin, una obra es original en tanto no sea copia o plagio de otra obra preexistente cuya autoría le corresponde a otra persona. Por ello, una obra plagiada no es original por definición ya que su autoría corresponde de manera legítima a otra persona.

El requisito de la originalidad, no impide, sin embargo, que una obra pueda incorporar material preexistente, pero cuando algún material preexistente es incorporado en una nueva obra, los derechos de autor cubren únicamente el material original aportado por el autor.

Otro ejemplo lo constituyen los “hechos” que no son originales puesto que no deben su origen a alguna persona en especial de ahí que en Costa Rica una compilación de hechos (entendiendo por tal una obra constituida por la colección y el ensamblaje de datos), es protegido por los derechos de autor únicamente el aporte original del autor en la selección, coordinación y administración de los hechos.

La originalidad no impide, entonces, que la obra específica pueda inspirarse en una obra preexistente o de ideas contenidas en una obra ajena o en hechos aislados, debido a que lo relevante es el aporte creativo particular que efectúa el autor sobre su obra. Es precisamente este esfuerzo intelectual o aporte propio y original el que le imprime el autor lo que recibe protección de la ley.

IV. Hacia una delimitación jurídica del concepto de plagio .

No existe un concepto jurídico de plagio lo suficientemente claro y preciso debido a la dificultad para determinar sus límites y porque ha sido y es una definición sustancialmente doctrinaria.

Ligado a lo anterior y a la indicada imprecisión jurídica está la gran cantidad de definiciones doctrinarias que existen…

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