Para:                               Elsa Nivia

Asunto:                           RE: Derecho de Petición. UN-Bogotá y UN-Palmira. Abril 30 de 2010. Autores y comité editor Acasoc.

 

 

 

De: Elsa Nivia [mailto:elsa.nivia@gmail.com]
Enviado el: Lunes, 03 de Mayo de 2010 10:09 a.m.
Para: Alfredo Ospina
Asunto: Re: Derecho de Petición. UN-Bogotá y UN-Palmira. Abril 30 de 2010. Autores y comité editor Acasoc.

 

Querido Alfredo:

 

Leyendo tu mensaje me da la sensación que estás un poco como el sordo que no quiere oír respecto a la realidad de Acasoc, y esa realidad es que Acasoc no existe. Legalmente no existe. Y esto lo analizamos con María Teresa revisando los estatutos, los cuales entre las razones para que la organización dejara de existir está la falta de interés de sus miembros a asistir a las reuniones. Además se quedó sin cabeza legal porque a Jacinto no lo pudimos volver a localizar y tampoco pudimos saber quién quedó con las declaraciones de renta. Todo esto lo sabes porque siempre te fui informando. La última reunión la tuvimos en 2008 antes de que cerráramos la oficina de Rapalmira en Cali, la cual se trasladó a Palmira cuando nombramos nueva directora ejecutiva.

 

Como yo me pensioné y me retiré convoqué a la última reunión en 2008 porque tenía que hacer entrega de los archivos y muebles del Colectivo antes de hacer el cierre de la oficina en Cali, casi todo quedó en la oficina de María Teresa. Tanto de la reunión de entrega de bienes y archivos, como de la de análisis de estatutos para saber la situación legal de Acasoc quedaron actas, las cuales envié a todos los "miembros", incluido tú, sin recibir ninguna respuesta.

 

Bueno Alfredo, creo que ya no te repetiré más esta historia. Si deseas seguir pensando que Acasoc existe y no te quiere dar apoyo legal allá tú. Sobre este tema preferiré no volver a hablar. Te deseo muchos éxitos en tu vida personal y profesional.

 

Un abrazo,

 

Elsa

El 3 de mayo de 2010 09:20, Alfredo Ospina <alfredosp@emcali.net.co> escribió:

 

Hola Elsa N.

 

Yo estoy en Cali.

 

Bueno, este caso puede ser o no una papa caliente. Depende del punto de vista, claro.

 

En marzo de 2004, cuando detecté y denuncié la posible violación a los derechos de autor en el libro “Agricultura y ambiente” contra dos artículos publicados por Acasoc en el libro de sistematización de experiencias, por supuesto que esa “papa caliente” estaba en manos de Acasoc como editor y la “U” como editora del libro que posiblemente plagió.

 

En varias ocasiones hablé con personas de la junta directiva ampliada para que asumieran la defensa de los autores originales, del libro “Pensamientos y experiencias” y del futuro de Acasoc. Para mí fue muy triste la respuesta de todos Uds., pues para mí eran un referente en muchos aspectos. Cuando hablé con Ud. por teléfono y le pedí que se pusiera al frente de esta situación, que no me dejaran solo en esto, lo mismo le pedí a María T., la respuesta fue la que Ud. ya sabe, que nada harían y en efecto, nada hicieron.

 

El comité editor se dio a la tarea de detectar las alteraciones. En dos o tres ocasiones intentamos, sin éxito, reunirnos con Acasoc para mostrarles las pruebas que teníamos; simplemente nunca se dignaron a recibirnos. Nosotros que habíamos entregado todo nuestro esfuerzo y capacidad para sacar adelante el principal producto tangible de Acasoc, como fue la publicación de dos libros y dos documentos internos, luego, simplemente dejamos de existir y ni siquiera tuvieron el valor de verle la cara a la verdad de lo denunciado. Y no lo hicieron simplemente porque Uds. también revisaron los dos libros, pudieron comparar, y es suficiente con saber leer para detectar un plagio, Uds. sabían que lo denunciado era verdad, que luego perfeccionamos en tablas comparativas. Ud. misma me dijo que sí, que sin duda ahí había plagio, pero que nada iría a hacer; hasta ese momento yo le tuve mucho respeto. Asumí que el editor del libro simplemente nada harían. Y así fue. Los hechos lo demuestran.

 

Luego, años después, en el 2008, cuando detecté y denuncié que quien había sido contratado como coordinador del proyecto luego aparecía ante Colciencias como “autor” de mi libro de agroforestería y el de sistematización de experiencias, y nadie de Acasoc dijo ni hizo algo que censure ese tipo de conductas, queda perfectamente claro que la “agroecología” criolla, no cuenta con ningún tipo de barreras o talanqueras.

 

Esa “papa caliente” del libo no la quisieron asumir Uds., que moral y legalmente tenían la obligación de hacerlo. Qué tristeza para cualquier autor y comité editor que su editor no tenga el valor de protegerlo, ni siquiera de decirle mire, por X o Y razón no los vamos a defender, si lo plagia alguien “influyente”. Eso fue para mí muy descorazonador y más triste aun ver cómo dejaron hundir a Acasoc. Así que lo que nosotros soñábamos hacer profesionalmente, simplemente quedó en el tarro de la basura.

 

Esa “papa caliente” del dichoso librito también la ha tenido la “U”, y qué vergüenza después de tanto tiempo no hayan sido capaces ni de peritar el libro que ellos editaron. Lógico, difícilmente que lo harían, pues el diagnóstico es más que previsible. ¿Esa es la “U” que educa las nuevas generaciones? Si esos son sus “educadores”, qué se puede esperar de sus “discípulos”. Cuando el mal ejemplo cunde, una sociedad no tiene salvación.

 

Ante las evidencias muchos se tapan los ojos y es lo menos científico que existe. ¿Es tan dura la verdad? Pero se necesita libertad, libertad de ataduras de todo tipo, para verle la cara a un plagio, y actuar en consecuencia. No es posible que haya plagios buenos y plagios malos, plagios de mostrar y plagios de ocultar, menos aun en áreas del conocimiento que se dicen “alternativas” a la sociedad. ¿Alternativas en qué? Si no se cumple realmente, todo es simplemente una farsa.

 

Si un “científico” no es capaz de afrontar con altura la verdad, simplemente es poca cosa, y no merece ningún tipo de respeto y privilegio de la sociedad. Pero hay mucha gente que prefiere el ocultamiento, no ver nada, así le queme los ojos. Más grave aún ser autor, coautor, partícipe o copartícipe de un plagio  editorial múltiple; que no sean dos artículos sino muchísimos más los detectados. Elsa, déjeme decirle que eso es una boleta, como lo diría cualquier pelado de mi época. Hay personas que les parece que algo así está bien hecho, y mejor si nadie denuncia y si queda impune y muchísimo mejor, mañona, si nada se sabe, si todo queda en silencio, si todos pasamos “de agache”, como diría Ud. Es frecuente en este tiempo no sentir vergüenza por nada, mucho menos tener dignidad; aunque digan que la dignidad no se come también es cierto que sin ella es muy difícil vivir, casi imposible respirar.

 

Nosotros escogimos no guardar silencio y pataliar todo lo que nos sea posible para que esto no se repita, para que otros autores no tengan editores tan faltos de responsabilidad y sabemos que algún día todo esto que hoy nos luce tan duro, nos traerá la satisfacción que nos fue robada con lo que honradamente hacíamos. Nosotros no plagiamos a nadie, sólo fuimos víctimas de toda esta situación. Pero no falta a quien se le ocurra la brillante idea de señalar a la víctima y le molesten, le fastidien, sus pataleos.

 

En la naturaleza, es frecuente, que el pez grande se come al pez pequeño. Y eso sucede a diario en la vida humana. Pero también, nosotros así pequeñitos y arrinconados, tenemos derecho al pataleo. Y ejercemos con dignidad ese derecho. En eso estamos. ¿Cómo le parece?

 

Gracias por escribir.

 

Alfredo O.

  

De: Elsa Nivia [mailto:elsa.nivia@gmail.com]
Enviado el: Viernes, 30 de Abril de 2010 11:11 a.m.
Para: Alfredo Ospina
Asunto: Re: Derecho de Petición. UN-Bogotá y UN-Palmira. Abril 30 de 2010. Autores y comité editor Acasoc.

 

Querido Alfredo, me alegra saber de tí, espero que te encuentres bien. Estoy en Bogotá en compu prestado de carrerita pero tan pronto pueda revisaré tu correo. Por lo que veo nadie ha podido con esta papa caliente, verdad?

 

Un abrazo,

 

Elsa