La Liga Contra el Silencio investiga orden de bloqueo de la SIC contra PlagioS.O.S.

El 2 de agosto de 2017, el periodista Sebastián Serrano, de VICE-Colombia, y la cámara de Aitor Saez, publicó el artículo “Cómo el Estado habría censurado una denuncia de plagio en la Javeriana”.

Con esta investigación y artículo publicado, La Liga contra el Silencio inicia una serie de denuncias de censura y autocensura en Colombia.

https://www.vice.com/es_co/article/qkz4nx/ayudele-a-la-liga-contra-el-silencio-una-iniciativa-para-contar-historias-sepultadas-por-la-censura

Sebastián Serrano y el equipo periodístico de VICE-Colombia incursionan en dos temas de interés general: el fraude académico (plagio en publicaciones universitarias) y la censura (silenciamiento de las denuncias documentales de plagio). El fraude académico afecta a la sociedad en su conjunto, aunque su impacto inmediato es el entorno académico, literario y científico. El silenciamiento o censura de las voces que denuncian este tipo de práctica, impide que la comunidad académica sea informada, de manera documental y oportuna, de posibles irregularidades en publicaciones universitarias y editoriales. Esta censura es más grave aún, si se tiene en cuenta que los medios de comunicación universitarios se autocensuran para investigar y comunicar el plagio académico, mientras los grandes medios lo observan con desdén.

Es paradójico, pero, a pesar que el plagio de manera especial sucede en los ambientes universitarios, en sus publicaciones, y los afecta de manera inmediata, las denuncias documentadas de plagio se encuentran vetadas en las universidades colombianas, con mayor rigor en los medios de comunicación universitarios. Esto explica que la procedencia de las denuncias de plagio, surgen de personas y sectores independientes, sin vínculos institucionales.

La esencia del hacer universitario radica en formar y acreditar profesionales en el rigor, método y normas de la Ciencia, en todas las áreas del conocimiento. La producción académica, literaria y científica está normada en la presentación de las ideas, es decir, las instituciones académicas se deben acoger a las normas de presentación de trabajos e investigaciones realizadas, en pre y posgrado. Las más conocidas son las normas APA, Icontec, IEEE y Harvard.

Los miembros y asociaciones de la comunidad académica requieren comunicación fluida, veraz, oportuna y permanente, que permita el análisis de la información que contienen las publicaciones de posibles irregularidades o transgresiones a las normas de cita. Justo es este el fundamento del reclamo, según el cual el debate del plagio o violación al derecho de autor es de preferente interés académico y no de estrados judiciales, dónde de manera eventual llegan algunos de ellos. Por el lugar de origen e importancia, el debate del plagio debe tener su escenario abierto, documentado y permanente en los entornos académicos. Una vez informados de estas ocurrencias, muchos académicos optan por ignorar los hechos, a pesar de las evidencias documentales, y, de este modo, desconocen sus propios derechos de ser usuarios de publicaciones idóneas y la obligación social de pronunciarse frente a evidencias de rupturas en las normas de presentación de publicaciones, máxime si estás implican apropiación del trabajo ajeno.

Recurrir al silenciamiento o censura, por distintos medios y procedimientos, configura un desconocimiento de la naturaleza de la academia y la Ciencia, abierta al análisis y debate para la construcción del conocimiento. La censura constituye un retroceso para el debate universitario y de la Ciencia, por lo tanto, quien promueve y practica la censura en relación con el plagio académico, lo hace porque tiene algo que esconder, una vergüenza por ocultar. En ese orden de ideas, la comunidad académica que asiste pasiva a la práctica de la censura, trasluce su déficit formativo profesional.

El interés general del plagio se amplía debido a que el conjunto de la sociedad es receptora de profesionales titulados, con carencias en la estructuración académica (sin compromiso profesional, ausencia de rigor en la investigación y sin honestidad intelectual refractaria), resultado de una formación académica que no es integral. Son conocidos casos recientes donde, por la ruptura de estos aspectos fundamentales, profesionales titulados egresados de universidades prestigiosas han afectado al conjunto de la sociedad; todavía están muy frescos los casos de la torre Space, muerte frecuente de mujeres en cirugías estéticas, en manos de cirujanos “titulados” por medios fraudulentos, caída de puentes intermunicipales recién inaugurados, inundación de puentes urbanos casi sin estrenar, entre otros. El conjunto de la sociedad sufre las consecuencias de profesionales mediocres e irresponsables, titulados en universidades prestigiosas del país.

El 23 de abril de 2014 el portal PlagioSOS (www.plagiosos.org) presentamos el Estudio de caso N.° 7 titulado “Plagio múltiple en tesis de Filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana” (Primera entrega), donde incluimos las pruebas y evidencias documentales del posible plagio de tres documentos (diez páginas) en el trabajo de grado “Filosofía y cultura latinoamericana: una reflexión desde Leopoldo Zea”, con el cual María Salomé Sánchez Monsalve obtuvo título de Filosofa de la Pontificia Universidad Javeriana. En esa actualización anunciamos que luego ampliaríamos la denuncia pública del plagio detectado. El Estudio de caso N.° 7, luego de publicado lo enviamos a los correos institucionales de la Pontificia Universidad Javeriana-PUJ-, incluidos el rector y la directora de ese trabajo de grado, quienes se lo comunicaron a María Salomé Sánchez Monsalve. Es necesario precisar este hecho, debido a que la comunicación a la PUJ fue posterior a la publicación y no antes, como lo expresa Sebastián Serrano.

En ningún momento las directivas o personas relacionadas con la elaboración y aprobación de ese trabajo de grado de la PUJ se comunicaron con los correos de PlagioS.O.S., con el propósito de desvirtuar, contradecir o ampliar las pruebas, evidencias y afirmaciones presentadas en ese Estudio de caso.

Para PlagioS.O.S y GeoStigma, administrador del portal PlagioS.O.S fue una sorpresa la orden de bloqueo impuesta por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio –SIC-, debido a que no recibimos comunicación relacionada con ese Estudio de caso, por ello, no podríamos tampoco negar el derecho a la réplica. A pesar de esa situación, la SIC manifestó que la orden de bloqueo presenta como causal “que a la titular no se le garantizó el derecho de acceder, corregir, actualizar o suprimir la información que sobre ella estaba publicada en dicho portal y que se refería a un presunto plagio en su tesis de grado”, tal como aparece difundido en el portal de la SIC, y en los medios que lo han reproducido.

GeoStigma y PlagioS.O.S hemos solicitado a María Salomé Sánchez Monsalve, de manera pública y por medio de su abogado, que se comunique con el correo de plagios.O.S con el propósito que niegue, desvirtúe o amplíe las pruebas, evidencias y manifestaciones de PlagioS.O.S, todo esto sin éxito, su respuesta es el silencio. Hemos agotado todas las instancias y recursos con el propósito que la SIC reconozca dos aspectos: 1) Que el portal PlagioS.O.S es un medio de expresión, que los Estudios de caso constituyen archivos periodísticos, protegidos por la exclusión de protección de datos personales (Ley 1581 de 2012, exclusión d) A las bases de datos y archivos de información periodística y otros contenidos editoriales) y 2) que el portal PlagioS.O.S nunca ha negado el derecho de réplica a María Salomé Sánchez Monsalve, quien ha guardado silencio permanente. Mientras tanto, se mantiene la afectación que sufre GeoStigma y PlagioS.O.S por la orden de bloqueo “temporal” establecida por la SIC.

En la investigación realizada por Sebastián Serrano y VICE-Colombia se destacan las afirmaciones de la docente Yelitsa Marcela del Pilar Forero Reyes, directora del trabajo de grado de María Salomé Sánchez Monsalve.

Para Forero, las coincidencias señaladas por plagiosos no constituyen ninguna conducta fraudulenta, ya que “los textos que (Plagiosos) dicen que plagia están en la bibliografía, todos”, sostuvo la docente tutora. “Lo que selecciona plagiosos es el lugar en donde (la autora) está más cerquita, en donde solo cambia algunas palabras”, explica Forero. 

Genera preocupación que Marcela Forero, titulada de doctora, con trayectoria en la docencia universitaria, luego de observar las evidencias documentales presentadas por el periodista Sebastián Serrano, párrafos con enorme similitud, sin cita, “en donde solo cambia algunas palabras”, como lo reconoce, para ella “no constituyen conducta fraudulenta”, por el simple hecho que los documentos se encuentran en la bibliografía del trabajo de grado.

Las normas de cita indican con claridad el modo escrupuloso de señalar en el texto en construcción, la procedencia de las fuentes de consulta. Lo cual es importante, no sólo por el reconocimiento del trabajo ajeno, sino porque facilita a otros investigadores identificar y llegar a las fuentes de consulta de la publicación exhibida. Es por esto que las normas de cita no constituyen sólo un requerimiento de respeto por otros autores y sus publicaciones, son además un ordenamiento básico que permite la comunicación dialéctica entre las fuentes consultadas y los lectores de la publicación que los referencia e intermedia. Es este esfuerzo, aunado a otros, que imbrican los hechos que permiten avanzar en la construcción del conocimiento. El plagio, por lo tanto, además del desconocimiento de las fuentes y la apropiación de contenidos, disturba ese diálogo constructivo y trasluce en el plagiario una carencia formativa trascendental. De tal manera que la práctica del plagio devela aspectos deficitarios profundos en la formación profesional.

La ligereza y desdén con que Marcela Forero se refiere a la presentación de las fuentes, cuando sus dirigidos le consultan acerca de la forma de citar, les señala que no es necesario reconocer la procedencia de cada frase, y les indica que “no tienen que hacerlo, se volvería insoportable”, que hacerlo “sería un absurdo” para la Filosofía. Además, agrega, que el carácter de inédito no constituye el mérito principal de un trabajo de grado, sino rastrear una información temática. De acuerdo con ese razonamiento, la forma de presentación constituye, un aspecto cosmético, secundario.

Esas afirmaciones y planteamientos de Marcela Forero, deberían ser reflexionadas por el conjunto de docentes de Filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana-PUJ-, pues establecen mayores dudas en relación con el rigor en la presentación de los trabajos de grado, tesis y demás publicaciones de esta disciplina en la PUJ. No es posible que esa sea la orientación y práctica en una institución de educación superior. Esas afirmaciones y planteamientos de ausencia de rigor en la aplicación de las normas de cita, ¿son extensivas a otras disciplinas en la PUJ?

Cuando Marcela Forero expresa que en el trabajo de grado de María Sánchez no hay plagio (copia sin cita), difiere del reconocimiento de las directivas de la PUJ, quienes en 2014 establecieron que el trabajo de grado de María Sánchez “sí falta al rigor, que exigen las normas tanto metodológicas, como sobre derecho de autor frente al denominado derecho de cita”. Tiempo después, por solicitud de María Sánchez y en concierto con las directivas de la PUJ el trabajo de grado “Filosofía y cultura latinoamericana: una reflexión desde Leopoldo Zea”  (Sánchez, PUJ, 2010), fue confinado en la biblioteca de la PUJ, sin acceso a consulta.

No es necesario ser muy suspicaz para enlazar las pruebas documentales de plagio, la dilación institucional para llegar a la verdad de un hecho documental (casi tres años de “investigación”), el retiro de circulación del trabajo de grado, la no respuesta a solicitudes públicas de comunicación, la cortina de humo mediática de María Sánchez al presentarse como víctima de acoso y la censura aplicada contra PlagioS.O.S, simulada en una supuesta “protección de datos personales”.

Se requiere un poco de valor y pundonor para aceptar la verdad de los hechos documentales y evadir la truculencia de las maniobras legales. Ser capaz de reconocer con integridad la responsabilidad debida, alivia las piernas y el tránsito vital, y permite fortalecerse al asumir las consecuencias personales, profesionales e institucionales. Cualquier consecuencia derivada de admitir con rigor la verdad develada, será siempre un costo pasajero e intrascendente, frente al cultivo oprobioso del ocultamiento, la mentira y la transferencia de responsabilidades como una expresión que apoca la invaluable existencia humana.

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